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En confesionario con escorts gay

1 Nov , 2018  

Escorts gay mexico

Ser trabajador sexual o parte de los escorts gay en México sigue considerándose una profesión “tabú”, es decir, un tema que de alguna u otra manera todos conocen, pero que nadie se atreve a hablar por diferentes factores. Independientemente de que esta actividad siga considerándose ilegal y no se encuentre regulada ni bajo estatutos de seguridad para quienes la practican, lo cierto es que se ha vuelto una actividad cotidiana, donde las personas se dedican a ofrecer sus artes en el plano carnal a desconocidos, sin relaciones o información del otro de por medio, pero ¿Qué pasa con la persona quien brinda estos servicios?

Por ello, hemos tenido la oportunidad de hablar con diferentes hombres que se dedican a esta labor, para que nos confiesen algo respecto a su trabajo basado en “las relaciones sin amor” y esto fue lo que nos dijeron:

Macho amoroso (35 años):

“Tengo una carrera profesional, pero me inicie en este mundo por casualidad, cuando salí del trabajo a un bar y conocí un hombre que me ofreció dinero a cambio de estar con él por dos horas. Al principio me pareció extraño, pero conformé me seguía ofreciendo una retribución (un poco más de lo que cobraba a la semana) y me convencía de lo bien que la podíamos pasar, al final acepte, después de todo ¿A quien le cae mal dinero extra? Luego de eso me pidió mi número para seguir contactando conmigo e incluso, me preguntó si me podía recomendar. Ahí empece de manera profesional. Aunque trate de equilibrar ese “ingreso extra” y mi trabajo, al poco tiempo tuve que dejar el segundo. La verdad que no me arrepiento, porque gracias a ello he podido ser mi propio jefe y ganar más en una semana que en lo que ganaba antes en un mes”.

Leopardo Negro (20 años):

“La gente piensa que los que nos dedicamos a esta labor somos unos pervertidos (probablemente solo tenemos un gran apetito sexual) Independientemente del dinero, disfrutó del sexo y me gusta complacer a mis clientes, especialmente a aquellos que me han agarrado cariño y me buscan con frecuencia. No solo me buscan las personas solteras o feas, puedo a atender a parejas, personas casadas, divorciados, que no tienen una pareja normal, en fin, a quien solicite mi servicios. No me cortó ante cualquier preferencia particular y lo cierto es que no le veo nada de malo, es otra forma de trabajo, con sus ventajas y riesgos, y como cualquier persona, me cuido de todo“.

Arnold (24 años):

“Aunque me dedicó a ser escort, tengo pareja. Si bien al principio fue difícil que aceptará el hecho de que tengo relaciones con otras personas, ahora acepta mi profesión, pero hemos pasado por altibajos que probablemente no cualquier para habría podido superar. Lo quiero mucho y acepta que esto es una manera de ganarme la vida, aunque supongo que en algún punto tendré que dejarlo para buscar más, después de todo, la juventud no es eterna”.

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